CERCA DEL INFINITO: VIAJE A TORREVIEJA

redes

ON-LINE

VIAJE A TORREVIEJA

24 de agosto de 2016





Me gusta viajar, siempre me ha encantado, y aunque los trayectos no me atraigan especialmente, ver sitios nuevos (o revisitar otros) hace que merezca la pena. En este sentido, aunque no le encanta en el mismo grado, mi pareja disfruta viajar también, así que todos los años intentamos hacer una pequeña escapada que nos permita conocer e incorporar sitios a nuestra lista de "conocidos", aunque dure a penas unos pocos días.
En Segovia, el año pasado (2015)
Como las escapadas normalmente las hacemos en verano (no solo por aquello de que tenemos el año entero para ahorrar, sino porque es cuando las vacaciones son más largas y las ciudades se preparan más de cara al turismo), solemos intentar ir a la playa. No sé si sabéis que el mar, tiene una "actitud calorífica elevada" (esto me lo enseñaron en sexto y es de esas cosas que, no sabes por qué, pero no se te olvidan), lo que significa que actúa como un modulador de la temperatura, que en los últimos veranos españoles se ha convertido más en una necesidad que en un gusto. Si unimos esto a que tengo un amor inexplicable y desmedido a mi gran azul, la playa, sin duda, es un destino que tiene mucho terreno ganado conmigo.

Teniendo todo lo anterior en cuenta, he de añadir que mi abuela, desde hace ya varios años, tiene un apartamento - de lo más mono, por cierto - en Torrevieja, donde solía ir siendo más pequeña pero al que no iba desde hace cinco años (2011). No hizo falta atar muchos cabos para querer pasar allí unos días, ya no por la playa en sí, sino porque estos dos últimos años he tenido que estudiar de tarde - algo horrible y nada recomendable según mi experiencia - y he tenido que estudiar mucho para poderme sacar el Bachillerato sin dejar ninguna asignatura pendiente a mi paso, lo que ha hecho que a penas haya podido pasar tiempo con mi abuela, así que me apetecía estar un poco en su compañía. Todos sabemos que es un hecho, nuestros abuelos son los que tienen más probabilidades de dejarnos antes, así que hay que aprovechar el tiempo con ellos antes de que sea demasiado tarde.

En Mojacar, hace dos años (2014)
Llamamos a mi abuela y le pareció todo perfecto, pero tuvimos un problema que hizo que todo estuviera a punto de irse al traste: todos los vehículos de la casa de mi pareja estaban ocupados porque los demás seguían trabajando, en mi casa no tenemos vehículo alguno y pagar un autobús, un tren o, peor, un AVE, estaba completamente fuera de nuestro alcance, así que tuvimos que hacer malabares para que la madre de mi pareja juntase días en el trabajo y pudiese dejarnos un coche libre. ¿Y sabéis qué? Me parece de lo más injusto que ir en coche suponga un ahorro de casi 100€ en comparación a coger un autocar donde vas aplastado. Eso no es abogar por el transporte público ni ayuda a reducir las emisiones... pero ya sabemos cómo piensan los de arriba ¿no?

La idea en un principio fue la de comer y cenar siempre fuera de casa, ya que no queríamos molestar, aunque tampoco quise que en ningún momento pareciese que habíamos ido a un "hotel" y que solo nos interesaba por la playa, así que decidimos comprarnos platos rápidos (purés de calentar en el micro y que están listos en un minuto, "sopinstants", "yatekomos"... ese tipo de comida) para las cenas, de forma que pudiéramos compartir un poco más de tiempo con mi abuela... pero cual sería nuestra sorpresa cuando mi abuela apareció con un carrito de la compra lleno hasta los topes de comida y nos dijo que comeríamos también en casa, y que cuando quisiéramos comer fuera, que avisásemos.... ¡NUESTRO GOZO EN UN POZO!

En la Manga, hace dos años (2014)
La verdad es que, aunque no me hizo nada de gracia molestar a mi abuela con las comidas porque precisamente íbamos con la idea de lo contrario, a ella le encantó y disfrutó mucho cocinando y, sobre todo, comiendo con nosotros... empezábamos a comer a las 14:00 y estábamos de sobremesa hasta las 16:00 de tantas cosas que nos contaba. Nuestros días consistían en levantarnos, irnos a la playa (donde paseábamos, jugábamos - o lo intentábamos - a las palas, leíamos - eso sobretodo - tomábamos el sol y nos bañábamos), ducharnos, comer, hacer la sobremesa ya mencionada, estar un ratito en nuestra propia habitación viendo series o leyendo, salir a algún sitio y pasear durante toda la tarde, cenar, volver a leer o a ver series (de hecho, nos terminamos toda la temporada de Once Upon a Time allí) y dormir hasta el día siguiente.

Torrevieja es un sitio puramente turístico, con unas vistas y unas playas envidiables, he de admitirlo, aunque el nombre nunca me ha gustado porque... me suena a potaje de abuela (a veces me pasan estas cosas), pero que el nombre no acompaña al sitio es un hecho. Allí visitamos una feria y un rastrillo que hay poco antes del paseo marítimo, un centro comercial que, a pesar de estar un poco apartado era enorme, algunos parques que, por cierto, estaban llenos de animales, y por supuesto, el paseo marítimo, los muelles y la playa, que también pudimos ver la noche de San Juan, aunque no es una tradición que me guste del todo.


ALGUNAS EXPERIENCIAS

El pavo real
Una experiencia que quedo registrada, para mi suerte o mi desgracia, fue la del pavo real que sale al final del vídeo, y es que sé que, a parte de para tapar a la hembra cuando está dando calor a los huevos, los pavos reales abren la cola cuando se sienten amenazados, ya que los colores vivos de la misma, espantan a los depredadores. Es por esto que cuando, al cerrar la cola, el pavo se puso a emitir ese sonido pensé que se me iba a echar encima y sí, casi salgo corriendo cual loca, móvil en mano. Para el resto de personas fue todo un espectáculo, pero yo temí por mi vida... ¡NADIE ME ENTIENDE!

El pavo real, tan pancho, después de asustarme

El Wok
El primer día que descubrimos el centro comercial del que he hablado un poco más arriba, estuvimos andando por allí hasta tarde, así que decidimos comer en un Wok (un buffet libre de comida china) que vimos, ya que el camino hasta casa era de unos 30 minutos. Lo que no esperábamos era descubrir un cartel al sentarnos en el que ponía "Si queda comida en los platos, se pagará un extra". Los que hayáis comido en el Wok sabéis que no es precisamente barato, así que, si ya estábamos haciendo un despliegue de medios para poder cenar allí, no podíamos permitirnos pagar un extra por dejar comida en los platos. ¿Solución?... evidentemente: coger una cantidad extremadamente pequeña de cada cosa para estar seguros de que nos la comeríamos... al final creo que de tantos paseos que me di en busca de comida, incluso comí más de lo normal.

Yo la mar de feliz en una de las tiendas del centro comercial

El día en que todo estaba en contra
Y bien, pasamos a mi día "favorito". Fue el último día que pasamos allí entero, y decidimos comer en un chiringuito que había justo al lado de donde solíamos poner la sombrilla para pasarnos el día entero de playa. Aquel día, bajamos un poco más tarde, ya que íbamos a estar muchas más horas, y una vez en la playa notamos que hacía bastante más viento de lo normal... y cuando digo bastante... me refiero a DEMASIADO. La arena se levantaba y nos daba con fuerza, así que hicimos varios malabares para que la sombrilla parase un poco de viento y de arena, porque no había un Dios que pudiera estar allí. Hasta el momento, lo de la arena y lo del viento fue aceptable, así que, llegada la hora, dejamos nuestras cosas (que, como he dicho, estaban a unos metros del chiringuito) y nos sentamos para que nos sirvieran. La atención en el momento de sentarnos fue casi instantánea. El hombre, que, por cierto, nos dijo que era nuevo, nos tomó nota y se fue. Se fue y... no volvió nunca, porque tuvimos que repetir a otro compañero que, por favor, nos trajese ya la comanda.
El viento arreciaba y, mientras esperábamos, empezaron a volarse nuestros vasos. Sí, los vasos, se volcaban del viento que hacía, y eran de cristal y estaban llenos, así que pesaban. Al panorama hay que sumarle que nos pusieron las servilletas y un mantel de papel que se volaban continuamente y una niña insoportable en la mesa de al lado que no paraba de dar gritos y a la que sus padres en vez de dar una torta, animaban a seguir gritando.
Era un chiringuito de PLAYA, así que supusimos que lo más sabio era pedir pescado de segundo ¿no? ¡PUES JA! El primero, una paella valenciana en condiciones, he de admitir que estaba para lamer el plato después de acabar ¡QUÉ RICO, POR DIOS!, pero... ¿el pescado?... apuesto a que se lo das al cocinero y prefiere beberse el Fairy, sin olvidar el añadido, por favor, de los 20 minutos de espera entre el primer y segundo plato, que, por otra parte, no tuvieron competencia con los 40 que hubo entre el segundo plato y el postre y los otros 20 desde el postre hasta la cuenta, que ya me estaba planteando olvidar "accidentalmente" de pagar.

FATAL, SEÑORES, FATAL. CASA CUENCA DE LA PLAYA DEL ACEQUIÓN, SI ME LEES, NO VOY A VOLVER, QUE LO SEPAS

Pero... ¿crees que ya se había acabado? ¡Claro que no! Porque cuando terminamos de comer, y tras una sobremesa en la que todo volaba a nuestro alrededor, incluidas nuestras servilletas, las que al tratar de rescatar casi hacen que me rompa un tobillo (pues el suelo era de madera y había un tablón que se hundía exageradamente cuando lo pisabas), volvimos a nuestro sitio bajo la sombrilla, y tras comprobar que la arena comenzaba a hacer daño, decidimos guarecernos poniéndonos tras el chiringuito para que cortase el aire, y con ello, la arena. Sitio que, FÍJATE POR DONDE, estaba habitado por una plaga de niños de una etnia que no voy a mencionar (más que nada porque no creo que sea relevante en cuanto a su estupidez) que comenzaron a correr alrededor de nosotros, levantando la arena de la que habíamos huido y jugando a una batalla de bolas de barro con nosotros y una mujer que había al lado en medio. Al principio, tratamos de ignorarlos y sacamos nuestros respectivos libros y nos pusimos a leer, pero ellos, tan panchos, decidieron que el barro ya no les divertía y empezaron a tirarse PIEDRAS al tiempo que uno de ellos, corriendo hacia mí con un cubo de agua, me pisó la cabeza, se cayó encima de mí y me estropeó todo el libro y me llenó de barro. Mi chico le dio un grito porque estábamos ya hasta las narices mientras veíamos que otros dos se ponían LITERALMENTE encima de la mujer de al lado y le tiraban una bola de barro en toda la cara.
¿Qué pasó? Lo normal: nos levantamos y nos fuimos a otro sitio del que también nos tuvimos que ir por el puñetero aire.
Finalmente, y en una zona ya más guarecida y calmada, ya pasó lo último del día: que tuve que aguantar que una niña de 16 años me llamase "descarada" y "sinvergüenza" por hacer topless, una costumbre que tengo desde siempre y de la que no tengo que dar explicaciones. La verdad es que fue un día un poco asqueroso, pero bueno... el resto de días lo compensaron.

El famoso cangrejo del final del vídeo

Encontrando a mi amor
Finalmente, y ahorrándome la anécdota del día en el que mi abuela nos ofreció unos colines caducados desde 2010, os contaré que, buscando un libro para mi pareja, que ya había terminado el que había llevado, encontré algo que llevaba buscando desde hacía años: la edición de "Si decido quedarme" con la portada que me encanta y sin ser de bolsillo. Los que seáis lectores y sibaritas creo que me entenderéis, pero fue lo más feliz que me pasó en todo el día, y cada vez que huelo, toco o veo el libro así, en mi estantería, me dan ganas de saltar y de gritar. ¡QUÉ FELICIDAD!

La parejita feliz

Poco más hay que contar de este viaje, que no fue a un destino demasiado "especial" pero que disfruté, sin lugar a dudas, y que viví con gente a la que quiero. Ojalá que "Casa Cuenca" arregle sus suelos y que los endemoniados maduren pronto...

¡HASTA LA PRÓXIMA, "OLDTOWER"!



¡ME SUSCRIBO! SÍGUEME EN instagram GRANITOS DE ARENA

4 comentarios:

  1. ¡Hola! Formo parte de la iniciativa Granitos de Arena.
    ¡Me quedo por aquí! Espero que nos leamos pronto.
    ¡Un besazo!
    Http://librarycoux.blogspot.com

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿De qué me sonará esa iniciativa? jajajaja

      Eliminar
  2. Hola!!
    Madre del amor hermoso, hija a ti te ha pasado de todo!!!! O.o
    Te entiendo con eso de que hayan tardado un montón en serviros la comida, chiringuito, playa y verano es lo que tiene, todo tarda el doble, pero anda que lo del camarero nuevo que no volvió... Yo me hubiese levantado y me habría ido a otro sitio.
    Me imagino lo del pavo real, y no te creas, yo también habría salido corriendo, jajajaja.
    En fin, que ne alegra que hayas disfrutado de tus vacaciones a pesar de todo lo malo que has contado... Lo bueno es que te sirven como anécdotas que contar ;)
    Besos :33

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hombre, me lo pasé muy bien jajajaja lo malo fue solo un día, pero en retrospectiva, lo que fue malo ahora queda solo como una anécdota.
      ¡Muchas gracias por pasarte por mi blog siempre, ya se está volviendo una costumbre deberte comentarios 8y con mucho gusto)! jajajaja
      ¡Un saludito!

      Eliminar