CERCA DEL INFINITO: LOS GATOS SÍ SON CARIÑOSOS

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LOS GATOS SÍ SON CARIÑOSOS

8 de junio de 2015

Existe un mito acerca de los gatos que asegura que éstos no son cariñosos, sino que prefieren que se
les deje en paz porque son animales muy independientes. Hoy vengo yo a desmentir esto.

He de confesar primeramente que desde muy pequeña tenía miedo a los gatos. Esto sucedía porque mi abuela tenía uno, Chispa, que hace ya años que abandonó este mundo desgraciadamente, y siempre veía a mi abuela con los brazos llenos de arañazos. A la edad en la que yo veía eso no comprendía que era su forma de jugar y que en realidad no quería hacer daño a mi abuela, quien le quería con locura.

Recuerdo que nunca pude terminar de fiarme de aquel gato porque creía que a mí también me pegaría, y crecí pensando que los gatos eran peligrosos.

Más adelante, en casa de mi padre (porque mis padres llevan separados muchos años ya) tuvimos otro, Chulo. La verdad es que le tenía cariño, pero prefería no acercarme demasiado, y cuando andaba por el pasillo me daba un poco de miedo pasar por su lado por si me lanzaba la pata y me arañaba una pierna.


Un día, hace ya año y medio, Javier, que es mi pareja desde hace ya tres años, se quedó a dormir en
mi casa. Era un día muy caluroso de Agosto, y aunque era de noche, era imposible dormir. Eran las cuatro de la mañana cuando me dijo de salir a dar una vuelta, y sí, somos muy originales, pero no había un alma que pudiera dormir aquella noche, así que acepté y salimos a dar un paseo. Durante la caminata pasamos por delante de una piscina abandonada que hay donde vivía en aquel entonces y que estaba siempre llena de gatos, y vimos como unos cinco gatitos muy muy muy pequeñitos salían corriendo de detrás de una bolsa de basura, asustados por nuestra presencia. Yo propuse intentar coger uno "para verlo", y Javier, ingenuo de él, y confiando en que después de tenerlo en la mano podría soltarlo, me ayudó a coger uno de ellos. Esta fue Teemo.

Cuando cogimos a Teemo no media más de lo que mide mi mano (que como soy un minimoy vienen siendo unos 10 cm aprox.) y aunque parecía un murciélago sin alas porque estaba toda despeluchada, con los pelos de punta y un ojito tuerto, me pareció la cosa más bonita que había visto en la vida.


Como era de esperar, no la pude volver a soltar, y a día de hoy sigue siendo mi niña mimada. Me costó un poco convencer a mi padre (que era con quien vivía entonces) de que nos la quedáramos, pero nunca me he arrepentido de ello. Ahora mismo, Teemo es muy importante para mí, y aunque mi madre opine que la tengo demasiado mimada, no puedo evitarlo: la quiero demasiado y nunca se me quitó esa sensación de novedad, sino que sigo igual de obsesionada con ella que el día que la conocí.

Quizás Teemo no sea el gato más mimoso del mundo, porque es verdad que a veces no le apetecen mimos y sin palabras te manda a que te vayas a freir morcillas muy amablemente, pero la mayoría de veces me da el mismo cariño que le doy yo a ella, y es gracioso porque es exactamente la actitud que yo tomo frente a los demás, lo que nos lleva al primer punto del que quería hablar, y es que podéis negármelo tantas veces como queráis, pero esto es así y yo misma lo vivo todos los días: los gatos dan lo que reciben. El gato de una persona independiente será independiente, y el gato de una persona que a veces quiere mucho cariño y otras veces quiere que le dejen en paz, como es mi caso,
actuará de la misma manera en que su dueño actúa. Y sí, ellos nos copian, esto es así. Si a un gato le acostumbras a que todo el tiempo libre que tienes se lo dedicarás a él, él actuará consecuentemente, sin embargo, si solamente te encargas de que tenga la arena limpia y comida y agua en el cuenco pero no le acostumbras desde un principio a mimos y carantoñas, el gato se volverá independiente y rechazará tu cariño cuando quieras dárselo. Para que un gato te preste atención y te de cariño es preciso que tú muevas la primera ficha y le acostumbres al cariño y a los mimos desde el principio, si no, recibirás el equivalente a lo que tú le estés dando.


De esta forma, mi amiga Lucie cuando vino mi casa la última vez y cogió a Teemo en brazos dijo "¡Qué gata más cariñosa! Los míos no se dejan coger y manosear igual que esta". La razón de porqué mi gata sí se deja coger y manosear y los suyos no es porque desde que tenía un mes y medio (que fue cuando la cogimos) la he acostumbrado a que estuviera todo el día en brazos y recibiendo mimos. Ahora cuando salgo por la puerta de casa, se queda un rato en la puerta, incluso maullando esperando a que vuelva.

¿Y tú? ¿Tienes algún gatito en tu casa? Si es así, cuéntame en los comentarios cómo se comporta y si tiene predilección por alguien de la casa; y si no lo tienes dime si te gustaría tenerlo o no y por qué. Me encanta saber qué opináis.



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6 comentarios:

  1. Adoro los gatos y me alegra ver que alguien se anima a defenderlos. Incluso conocí a alguien que teniendo gato seguía echando pestes de ellos, algo totalmente ilógico puesto que el gato era estupendo, en fin.
    Un besote gatuno.

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    1. Siempre he pensado que el único ser despreciable de este mundo es el ser humano. Los gatos son maravillosos y a quien quiera decir lo contrario le animo a que se moleste en criar a un gatito de forma adecuada. Si después de eso sigue asegurando que no le gustan los gatos me callaré.

      ¡Miau! ^^

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  2. Yo tengo una gata desde hace unos meses, también una perra, aunque ambas fueron buscadas y adoptadas de particulares.
    Estoy de acuerdo con que los gatos son cariñosos, depende del carácter del animal, claro y del entorno en que hayan crecido, la mía estaba en una casa con mucha gente, niños y un perro, supongo que eso influye.

    La gata reclama mimos cada vez que me ve o llego de fuera, a veces es un poco pesada porque no se conforma con poco, en cambio la perra tiene arrebatos de lametazos XD pero luego es más pasota.

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    1. A mí los lametazos caninos sí que no me gustan... los de un gato me parecen aceptables por aquello de que no te babean, pero los de los perros no me gustan nada de nada jajajajaja no lo puedo evitar, lo siento.
      A mí la verdad es que me encanta que mi gata me acose precisamente porque es su forma de demostrar que me quiere, aunque a veces también se le cruza el cable y me ignora por completo o sale corriendo cuando la voy a coger. Es probable que yo sea más pesada con ella que ella conmigo jajaja
      ¡Un saludo!

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  3. Hola.
    Tengo tres gatos y resulta que la gata de mi hermana es igual a mi, y mi gata es igual a ella. Y el gatito nuevo es muy cariñoso. Creo que nos agradece en exceso que lo hayamos recogido. Nos va bien. Pero si, los gatos te dan lo que te mereces. Mi vecina tiene gatos salvajes y yo perfectamente he hecho migas con ellos y ella no puede ni tocarlos. Claro que al principio me dejaron toda mordida y rasguñada, pero ellos notan el esfuerzo y la dedicación que uno les entrega.
    Me encantó tu entrada.
    Besos, besos.

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    1. Claro, totalmente cierto, aunque ya me imagino el resentimiento que tiene que tener tu vecina con que tú puedas tocar a sus gatos y ella no jajajaja
      ¡Un saludo!

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