CERCA DEL INFINITO: UN SOLO BILLETE: MILES DE VALORES

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UN SOLO BILLETE: MILES DE VALORES

27 de julio de 2014

"¿Por qué?"
Formuló la pregunta disfrazada de susurro. Un susurro que al salir entre sus labios produjo una caricia suave y lenta, tal como un abrazo a la muerte más dulce jamás imaginada.
Terminar en una taberna con la cabeza gacha ante un vaso de alcohol no era su estilo, de hecho, él no entendía como podía llegar a ser el estilo de nadie; siempre había odiado el alcohol .
Entonces ¿Por qué estaba aquí? hay muchas maneras de olvidar, o eso dicen... pero cuando lo has perdido todo, también terminan en un estante de "objetos perdidos" tus ganas de hacer algo que no sea llorar o quedarte como un esclavo autista preso de la miseria, sentado en la barra de una taberna delante de un pestilente y asqueroso vaso de colonia etílica.
Un tipo con más pinta de abominable hombre de las nieves que de humano corriente se sentó en el taburete continuo, dándole un entretenimiento. A pesar de todo, aquel ser enorme y peludo no tenía cara de mal tipo, y aunque con gesto cansado y algo triste, parecía ser más amigable que cualquiera de los desastres de la naturaleza que pudiesen encontrarse en aquella taberna.
Por un momento, el gran hombre pareció percatarse de que estaba siendo observado, pero no dijo nada, solo alzó la mano al camarero, que andaba perdido entre los pechos de una de las mujeres que por alguna razón habían acabado en aquel antro.
Cuando el camarero le había servido se giró.
-Eh, amigo, ¿Qué es lo que pasa contigo?
- ¿Conmigo?
-Si ¿Qué es lo que pasa?
- Solo le observaba por distracción, no se ofenda, no quiero problemas
Pareció dudar por un segundo, y después arrancó a reír
- ¿Problemas? ¿Crees que quiero pegarte por mirarme, chico?
Y retomó su risa, pero al ver que estaba completamente confuso se calmó
- Te preguntaba por tu estado de ánimo, hijo, nadie en esta taberna está nunca apartado en un lado de la barra... y sin probar sorbo - agregó señalando mi vaso con la cabeza
- En realidad... ni siquiera sé qué hago aquí, debería de estar en casa, y seguramente estuviese durmiendo ya a estas horas con... da igual, no quiero aburrirle, ha sido muy amable, muchas gracias.
- Verás, chico, déjame decirte algo.
Llamó su atención dejando su vaso con fuerza en la barra, y después pareció rebuscar algo en el bolsillo de su chaqueta.
- Hmmm... no tengo más que dos euros, pero valdrán - hizo una pausa- ¡vamos! no pongas esa cara, mira... imagina que estos dos euros son quinientos ¿está bien?
Bien, veamos. Primeramente, estos quinientos euros estarán en manos de una persona que a penas tiene para comer, una persona de clase baja ¿si?
Esta persona recibe por alguna razón este billete, y aunque en un primer momento se gasta más de un tercio de su valor en cosas necesarias, guardará para el resto de su vida una parte de ese dinero, y tratará de hacerlo crecer poco a poco. Esa persona sabe lo que es estar sin nada que llevar a la boca, y solo por eso le dará más valor al billete.
Bueno... segundo caso: en este caso, una persona de clase media recibe el billete. Esta persona, aunque no va sobrada de dinero, tampoco pasa hambre. Guardará el billete en la cartera, y cuando salga a comprar, comprará tanto cosas necesarias, como algún capricho que ahora se puede permitir con este ingreso extra. Quizás duré algún tiempo algo de valor del billete inicial en la cartera, pero con el paso del tiempo, entre facturas y gastos de aquí y allá, ese dinero desaparecerá.
Y por último, llega el tercer caso, en este caso, el billete, como muchos otros del mismo valor, llega a manos de una persona de clase alta. Esta persona, acostumbrada a manejar ciertas cantidades de capital, según recibe el billete, se lo guarda en el bolsillo, junto con otros dos billetes más, y sale a comprar una cara y elegante gargantilla para su hija mayor. Al día siguiente, esta persona rica no se acordará de aquel billete, pero tampoco le importará, porque muchos otros lo reemplazarán.
- ¿Y qué me quiere decir con todo eso, si no es molestia?
- Lo que quiero decir, chico, es que si esa persona a quien tu quieres es el billete del que hablaba, ¿Qué clase de persona quieres ser tú? ¿Serás la de clase baja, que guardará siempre algo de sí para la otra persona, intentando hacer crecer las cosas día a día; la de clase media, y perderlo todo poco a poco; o quieres ser la de clase alta, y después de tomarte ese vaso de alcohol levantarte por la mañana y haberte olvidado de todo? Tú decides.
Y dicho esto, el hombre enorme terminó su vaso de un trago y se dio la vuelta para irse.
"Suerte" Dijo antes de alejarse.



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